
Año y medio. Seis años. Quince. Catorce. Tres segundos. Uno.
La capacidad que tiene el tiempo de estirarse y evaporarse a su antojo me sigue asombrando. Me fascina cómo es posible que haya llegado hasta donde estoy ahora, a punto de cumplir 24 años, sin apenas haberme dado cuenta. Y ser por un instante consciente de que llevo en el mundo más de dos décadas.
Un año y casi tres meses de pura felicidad. Seis años desde que comencé la universidad y me enlacé a las vidas de otras personas, maravillosas, preciosas, incombustibles, luchadoras, magníficas compañeras para este viaje. Quince años hace que nació el mejor regalo que jamás me han dado mis padres. Catorce desde que conocí a un amiga única y excepcional. Más de año y medio que acudo cada día al mismo trabajo.
Tres segundos desde que he caído en lo corta que es la vida. Uno, desde que he decidido que merece la pena aprovecharla al máximo. Y en este mismo instante, aquí estoy, compartiendo mis pensamientos con el mundo.
2 comentarios:
Fugaz... el tiempo a tu lado.
Faltas no me ganan :D
el tiempo corre, pero seguimos juntas, año tras año, viviendo lo que la vida nos trae... y yo que me alegro de cumplir años si es con gente como tu a mi ladito :)
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