Viendo esta tarde una famosa serie, con la ciudad de Nueva York como telón de fondo y cuatro mujeres con estilo y un poco deslenguadas como protagonistas, me he parado a pensar en el romanticismo. ¿Realmente ha dejado de existir? ¿Se han terminado las poesías, las canciones dedicadas, los mensajes de amor eterno? ¿Hemos cambiado las cartas llenas de palabras preciosas por fríos emails?
En realidad, no creo que el romanticismo haya muerto. Espero que no, al menos. Simplemente ha ido evolucionando, igual que nosotros, igual que la sociedad, igual que nuestras costumbres. Las serenatas bajo los balcones se han cambiado por vídeos de Youtube colgados en Facebook con alguna canción con un significado especial para la pareja. Las misivas plagadas de cumplidos maravillosos y alabanzas se han transformado en breves (pero intensos) mensajes de texto o de Whatsapp. Los largos paseos bajo la luna llena sin apenas acercamiento entre los pretendientes han dejado paso a tardes sobrecargadas de ocio, entre cine, cena, bar de copas…, y poca conversación.
No estoy criticando esta nueva modalidad de romanticismo. Es renovarse o morir, según dicen. Pero de vez en cuando, un ramo de rosas (o de tulipanes) no está de más.

5 comentarios:
Simplemente genial!!
Mientras tú existas siempre habrá un romántico.
Fdo: Buzzwinner!
¡Muchas gracias Rosa! :)
El romanticismo se termina, cual estación del año. La gente ya no se esfuerza, o no quiere esforzarse, porque lo ve como algo pasado de moda. El que manda poemas a su pareja, en vez de sacarlo del corazón, lo saca de un libro o de internet. Ya ni siquiera vale un te quiero, cuando se miran fijamente a los ojos. Por qué la gente se niega a demostrar sus sentimientos más profundos? El amor es tan natural como la vida mísma. Y, el romanticismo es parte de nuestra cultura. Qué ocurriría si Beethoben, Mozar, Schiller, Richard Wagner o William Sakespeare entre otros, hubieran hubieran abandonado la senda del romanticismo? Pues muy sencillo. No hubieran llegado a lo que llegaron, ni sus obras a nosotros. Por eso,hay que revivir la llama del romanticismo. Para que perdure. Pero con toda su plenitud y esencia. Nada de utilizar artilugios frívolos. Ha de salir de uno mísmo.
El romanticismo se termina, cual estación del año. La gente ya no se esfuerza, o no quiere esforzarse, porque lo ve como algo pasado de moda. El que manda poemas a su pareja, en vez de sacarlo del corazón, lo saca de un libro o de internet. Ya ni siquiera vale un te quiero, cuando se miran fijamente a los ojos. Por qué la gente se niega a demostrar sus sentimientos más profundos? El amor es tan natural como la vida mísma. Y, el romanticismo es parte de nuestra cultura. Qué ocurriría si Beethoben, Mozar, Schiller, Richard Wagner o William Sakespeare entre otros, hubieran hubieran abandonado la senda del romanticismo? Pues muy sencillo. No hubieran llegado a lo que llegaron, ni sus obras a nosotros. Por eso,hay que revivir la llama del romanticismo. Para que perdure. Pero con toda su plenitud y esencia. Nada de utilizar artilugios frívolos. Ha de salir de uno mísmo.
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